miércoles, abril 14, 2021

WOODS

Woods
es una banda estadounidense de folk rock de Brooklyn, Nueva York, formada en 2005. Actualmente está compuesta por Jeremy Earl (voz, guitarra), Jarvis Taveniere (varios instrumentos, producción), Aaron Neveu (batería), Chuck Van Dyck (bajo) y Kyle Forester (teclados, saxo). El ex-bajista de la banda, Kevin Morby, dejó la formación en 2013. El cantante-guitarrista y fundador Jeremy Earl, que destaca por su falsete en los vocales, también dirige el sello Woodist de Brooklyn, que se encarga de distribuir los álbumes del grupo, por el que ha pasado lo más granado de la escena, desde Thee Oh Sees hasta Vivian Girls pasando por Crystal Stilts o Tim Presley, también conocido como White Fence.

Su camino les ha llevado desde el garage-rock a la psicodelia folk en una discografía sin tacha, con una cantidad de cumbres impresionante y la sensación de que siempre que están colaborando con alguien, consiguen ser aún mejores, como en el caso, en 2019, de Purple mountains.

Woods ha lanzado 11 álbumes, el último de los cuales es Strange to explain. Pitchfork Media revisó uno de sus álbumes anteriores, Songs of shame, dando a la banda su designación como "Mejor Música Nueva" y describiendo el sonido como "una mezcla distintiva de folk de fogatas espeluznantes, lo-fi rock, collages de cinta caseros y otros interludios ruidosos, todos anclados por melodías engañosamente robustas".

Antes de su producción inicial como Woods, los miembros fundadores Jeremy Earl y Jarvis Taveniere, junto con el ex-miembro Christian DeRoeck, actuaron juntos en la banda Meneguar, en la que Taveniere cantó y tocó la guitarra, y Earl tocó la batería. Meneguar lanzó tres álbumes, comenzando con I was born at night (lanzado en cassette en 2004 por Fuck It Tapes, y en LP al año siguiente por Magic Bullet Records, y reeditado en 2006 por Troubleman Unlimited). El grupo lanzó dos álbumes posteriores, Strangers in our house (Release the Bats Records, 2007) y The in hour (Woodsist, 2008) antes de cambiar su enfoque a tiempo completo a la grabación y actuación como Woods.

Earl
vivía obsesionado por la baja fidelidad y las cintas de cassette. Y el sonido de los primeros Woods, que básicamente era un proyecto unipersonal paralelo a Meneguar de Earl con músicos de acompañamiento, que debutaron con How to survive in + In The Woods (2006, Fuck It), bebía tanto del lo-fi indie como de la ola de psicodelia garagera que en los 60 explotó en Estados Unidos tras la Invasión Británica. La antítesis del sonido limpio y producido con esmero.

En How to survive in + In The Woods, Earl y el resto de componentes del grupo, optaban por el folk soleado y de registro muy casero. Por sus características podrían haber caído en el terreno farragoso de Phil Elverum y sus Microphones, pero Woods no habían venido al mundo para llorar y sí para cantar sobre el sol y la felicidad. How to survive + In The Woods es un disco lejano a los momentos más brillantes que la banda alcanzaría posteriormente. No obstante, hay unos cuantos momentos que aventuraban lo mucho que Woods podían crecer en el futuro. El más evidente es el golpe inicial que supone Holes: guitarras alegres, el falsete de Earl acompañado de otra voz más grave de fondo y melodías despejadas y veraniegas. La simpleza de Holes no marcaría por defecto el resto del disco: Woods siempre ha sido un grupo capaz de disfrazarse de avant-garde y experimentalismo, especialmente en sus inicios, y canciones empapadas en ácido y sudor como How to survive in daban fe de ello. A mitad de camino entre el folk de autor (8–5 5–10) y la demencia ruidosa y carente de sentido (God hates the faithless), How to survive + In The Woods fue seguramente su disco más irregular.

Siempre se ha asociado a Woods con la felicidad, la juventud y el fulgor del verano, pues la mayor parte del fundamento sonoro del grupo radica ahí, en torno a esas virtudes que en otras manos, y con tanta frecuencia, tornan en defectos. Pero Woods también han sabido abrazar una oscuridad moderada y una melancolía que tenía poco de eufórica y frugal. At Rear House (2007, Shrimper) es su disco “triste”. Un año después del alborotado How to survive + In The Woods, Jeremy Earl y compañía se embarcaron en un viaje más seguro, en un buque más firme y menos dependiente de las oscilaciones del mar. Woods optaron por un término medio entre las canciones de clasicismo más folk y la experimentación psicodélica, con más acento en el primero, pero al fundirlo lo hacen con mayor sentido que en su anterior trabajo. En general, At Rear House es un disco donde el peso eléctrico se destina a la exposición emocional, lacrimógena, y no a la lisergia surrealista (Be still).

Lo mejor de At Rear House era que las canciones de corte no experimental eran cada vez más firmes y redondas, como los punteos encendidos de Hunover o el rasgueo continuado de la guitarra acústica de Don’t pass on me que suponen un salto de calidad desde How to survive + In The Woods. O poniendo en el aire un Dylan aunque tremendamente personal en Ring me to sleep, con la característica voz de Earl relegada a un segundo plano. Incluso los aires kraut de Night creature o la maraña de ruido indescifrable de Walk the dogs se aupaban muy por encima de las composiciones del primer disco. Woods se habían comprendido mejor a sí mismos y su mensaje, aunque todavía no codificado a la perfección, comenzaba a perfilarse mucho mejor. At Rear House consistió en seguir viviendo en la baja fidelidad para depurar los errores del pasado, y funcionó.

Ese mismo año, Earl reeditó en CD How to survive in/In The Woods bajo el propio sello de Earl, Woodsist. Woods family creeps siguió el año después, señalando un cambio en el sonido y la alineación, después de que Earl expandiera su proyecto en solitario para incluir a Jarvis Taveniere y G. Lucas Crane.

Para Woods, Songs of shame (2009, Woodsist) no sólo supuso el reconocimiento más o menos general de la prensa especializada sino también, el salto cualitativo necesario a partir del cual virar hacia otros terrenos muy alejados de cualquier otra cosa que nadie estuviera haciendo en ese momento. La historia que importa de Woods nacía aquí: en las tres canciones inapelables, canónicas y memorables de Songs of shame, con especial atención a To clean. Woods dieron en el clavo en su tercer disco, quizá el momento en el que un grupo se define a sí mismo para el resto de su carrera. Una decisión tan acertada como To clean venía acompañada por The hold y The number, la psicodelia frugal bajo control y la sinceridad folk con la emoción a flor de piel. Todos los devaneos previos de Woods convergieron en Songs of shame de forma perfecta. Éste fue el disco que cerró su etapa puramente lo-fi. Más tarde canciones de diez minutos de progresión Krautrock como September with Pete no tendrían un peso tan específico en sus trabajos. Más tarde el sonido se limpiaría poco a poco, pero de forma obstinada, y Woods serían aún mejores. Pero Songs of shame sigue siendo su disco canónico, el que quizá podría definir su propio género, y buena prueba de todo ello es Military madness.

Tras cinco años de andadura, dos discos titubeantes pero plagados de momentos deliciosos y un tratado sobre la psicodelia garagera, Woods se plantaban en la década que ahora vivimos en pleno estado de gracia. Tras Songs of shame (2009, Woodsist) llegarían los más elevados momentos de inspiración del grupo. Poco a poco, Woods irían despegándose del sonido Lo-fi y ampliando sus horizontes. La decisión les alejaría del purismo de sus inicios y de la pátina de grupo diminuto y de corto recorrido de la que se habían vestido, pero también les acercaría con mucha mayor claridad a su máximo desarrollo como artistas.

At Echo Lake
(2010, Woodsist), con el nuevo bajista Kevin Morby, marcó el punto de inflexión definitivo en el trayecto de Woods. Songs of shame era un disco estupendo, pero no representaba la elevación a los altares de su propuesta artística. At Echo Lake supone el punto y final a una etapa y la apertura esplendorosa de otra. Por un lado, sublimó hasta cotas raramente vistas en los últimos años el folk y la psicodelia garagera. De algún modo cerró la fase más puramente lo-fi de Jeremy Earl como compositor principal y comenzó a adentrarse en terrenos más soleados, obligatoriamente sonrientes pero con un punto de envidiable melancolía juvenil. Y por otro, At Echo Lake dio paso a los Woods ya experimentados que comprendieron que su propuesta primigenia había sido perfeccionada a un nivel imposible de superar. A los Woods que cada vez más miraban hacia Neil Young y The Byrds. A los Woods de hoy en día.

At Echo Lake es psicodelia y garage rock en píldoras empapadas en ácido. Desde las guitarras de Blood dries darker, que iban tanto desde Bob Dylan hasta J Mascis, hasta la extravagancia en su punto exacto de Deep. No sólo funcionó bien su himno pop Suffering season, sino también la balada triste pero luminosa de Death rattles y de la intensa de menos de dos minutos Mornin time. Woods crearon uno de los discos esenciales de la década. Hicieron de su propuesta estilística un puñado de canciones vitales, inolvidables, emocionantes. Y se abrieron las puertas de su propio firmamento.

Conscientes del valor generacional e histórico de At Echo Lake, Woods optaron por levantar el pie del acelerador metafórico que les había llevado a la cima de su ideario sonoro. Woods decidieron relajar su sonido y su propuesta psicodélica y de baja fidelidad a parámetros más convencionales. Sun & shade (2011, Woodsist) escondía millares de detalles parecidos, convirtiéndose en un disco de deliciosa transición. Pese a todo, Woods seguían siendo capaces de emocionar desde el garage rock con Pushing onlys. También Be all be easy, muy deudora de At Echo Lake, o Any other day. Sun & shade era un disco relajado, hecho por y para el hedonismo y la felicidad, en el que Woods coqueteaban de nuevo con las canciones de más de siete minutos, preñadas de experimentalismo y aspiraciones kraut, en Out of the eye y Sol y sombra. Lejos del conformismo pero sin soltar la directa, Woods fabricaban canciones/himnos sin aparente esfuerzo: se sucedían Hand in out, To have in the home, What faces the street o White out.

Hasta entonces, Woods se habían caracterizado por ser un grupo de sonido pequeño, delgado, fino. Bend beyond (2012, Woodsist) irrumpió con una fiereza sonora al margen de sus anteriores incursiones en el folk rock que recordaba a Neil Young & Crazy Horse. Aaron Neveu se unió a la batería, proporcionando un interés rítmico extra, permitiendo a Taveniere centrarse únicamente en la guitarra en lugar del doble deber que había realizado en grabaciones anteriores. El sonido de Woods había crecido hasta un punto en el que la feérica ilusión de At Echo Lake o el minimalismo casero de sus primeras grabaciones era un mero recuerdo al que no cabía ya aferrarse. Tras unirse a Amps For Christ en un split-LP, ya imbuidos del folk rock y portando la bandera del Fifth Dimension y del Rust Never Sleep, Woods cuadraron un disco fabuloso. Otro trabajo por encima del notable, y para entonces eran ya cuatro discos seguidos los que podían presumir de tal estatus. Con este disco el grupo recorrió antiguos terrenos igual de soleados que los anteriores pero menos ensimismados (Is it honest?), la inspiración de Death Rattles preñada de mandolinas (Back to the stone) y guitarras incendiarias que ya no se buscaban entre los sótanos de California (Find them empty). Con una recta final brillante (Size meets the sun, Impossible sky y Something surreal), Woods hacían de Bend beyond su confirmación como grupo al que le quedaban pequeñas las etiquetas del garage tock y la psicodelia artesanal.

Resumido en los brillantísimos tres minutos y medio de Leaves like glass, hojas de cristal que se lleva el viento, With light and with love (2014) era un disco que suena eterno y pequeño, universal y propiedad individual de cada uno. Tan proyectado hacia el futuro como enraizado en el espíritu feliz y melancólico de Woods. Tras la salida del grupo del bajista Kevin Morby, Woods volvían a fluir con rejuvenecedora sencillez en Shining. Despojados de los ropajes que les convertían en el buque insignia de la baja fidelidad, las grabaciones caseras y la feroz independencia al margen de la industria musical, Woods seguían siendo un grupo más interesante por lo que decían que por lo que dejaban de decir. No importaba que Woods fuesen de repente un grupo capaz de deleitarse en nueve minutos de fervor controlado y repentina experimentación adulta: a la vuelta de la esquina siempre esperarán canciones como Shepherd.

A partir de Sun & shade (2011), Jeremy Earl comprendería que su particular galaxia creativa había quedado explorada en sus cuatro esquinas, y que poco podían aportar Woods a su propia identidad si seguían anclados a los mismos presupuestos sonoros. Fue una fantástica decisión. El mundo perdió, quizá, al grupo más especial de su generación, pero ganó otro de proyección infinita que, cada dos años, abandonado el fulgor de la creación incesante, se deleitaba en discos canónicos, capaces de revisitar todas sus referencias históricas sin permitirse el pecado de enclavarse en alguna de ellas. City sun eater in the river of light (Woodsist, 2016) era la enésima muesca en el revólver de Earl, otro canto de cisne de un grupo que siempre parecía tocar diciendo adiós, saludando con la mano, pero que, por el momento, siempre terminaba regresando al otro lado de la esquina. El disco añadió elementos de jazz etíope, rock de la Costa Oeste de los años 70, y una sección de trompetas en algunas canciones, llevado a cabo por Kyle Forester, quien fue añadido como saxofonista y teclista a tiempo completo.

Sun city creeps
, un reverso pausado y ennegrecido de With light and with love, afirmaba no sin pompa beber del funk o del amplio abanico de músicas africanas. Y algo había, especialmente en aquellos destellos emitidos por los arreglos de vientos, poco dados hasta entonces a las epifanías psicodélicas de Earl. Es la cara de la moneda: Sun city creeps se perfilaba como el camino a seguir y las mil y una posibilidades que Woods, un grupo instalado en una frontera difusa que abarcaba desde la psicodelia de los 60 hasta el folk rock, podían elegir en el corto plazo. Más aún cuando aparecía ese puente instrumental y dentado por la muy reconocible guitarra de Earl, que dejaba el susurro final, pura tensión, a punto de reventar la canción. Sucedía más o menos lo mismo en Can’t see at all, que volvía a dejarse llevar por derroteros oscuros de la mano de un organillo omnipresente que servía de enlace entre estrofa y estribillo. Can’t see at all se parecía a todo lo que habían hecho con anterioridad, pero se antoja complejo encontrarle una canción paralela de igual estructura, tono y composición. Por eso, a veces, es complicado seguir la pista de Woods, más aún si sus adelantos siempre optan por los cortes menos dados a su trayectoria. Lo cual no significa que City sun eater in the river of light fuese una celebración de su zona de confort.

The take
, por ejemplo, sí optaba por la exaltación lisérgica tan dada a Sun & shade. Después, Earl rememoraba aquella etapa experimental en la que edificaba sus canciones en torno a ritmos kraut y se lanzaba al pantano de lo obsesivo en I see in the dark. Junto a The other side y Hang it on your wall, eran los cuatro cortes menos accesibles de City sun eater in the river of light, y los cuatro más deudores de At Echo Lake. El resto se desplegaba con la misma sonrisa risueña y soleada de Bend beyond, de Live like glass, del clasicismo un puntito demodéde Full Moon. Y luego, Politics of free y Hollow home: una finísima colcha de guitarras acústicas, una melodía agridulce y un protagonismo delicioso de la guitarra solista, tan apelmazada como dolorosa.

Más tarde ese mismo año lanzaron dos álbumes en vivo: Recorded Live at Pickathon (un lanzamiento compartido con The Men) y Live at Third Man Records. Decidieron tomarse un tiempo libre, pero sus intensos sentimientos sobre los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos los impulsaron a regresar al estudio.

Love is love
(Woodsist, 2017) fue grabado durante un lapso de dos meses y vio a los miembros de la banda trabajando rápidamente para plasmar sus crudas emociones en la grabación, mientras se apegaba con las influencias del jazz etíope y agregaba un poco de funk relajado a la mezcla. El álbum fue excelente y en consonancia a lo ya planteado en Sun city eater in the river of light (al aire afro-jazzístico y el juego de la sección de vientos), y a Bleeding blue, una pista de hacia dónde puede girar Woods cuando se decidan a publicar un disco de verdad: hacia el Forever changes y hacia un mayor peso de las trompetas-espirituales al modo You set the scene. Woods dijeron que era un LP, pero en rigor era un EP, con un single acompañado de descartes y experimentaciones repetitivas.

Unos meses antes, la banda apareció en el festival Marfa Myths en Texas, donde uno de los otros cabezas de cartel era Dungen. Como parte de las actividades del festival, las dos bandas recibieron la oportunidad de colaborar. Earl y Taveniere se asociaron con Gustav Ejstes y Reine Fiske de Dungen para escribir canciones y grabarlas sin presiones externas. Los resultados fueron publicados por Mexican Summer a principios de 2018 como Myths 003.

Woods
se mantuvieron fieles al compromiso con su propia música, entregándonos otro de esos trabajos con los que sentar las bases de un sonido siempre acogedor. Por el camino, hasta lograr publicar Strange to explain (2020), los cambios importantes y los eventos que marcan vidas han sido más numerosos que de costumbre. De esta forma Jeremy y Jarvis grabaron junto al desaparecido David Berman el último LP de Purple Mountains. También la paternidad llamó a la puerta de Jeremy, mientras que al mismo tiempo Jarvis se mudaba de Nueva York a Los Ángeles, haciendo que la distancia física entre los dos miembros principales del grupo aumentase considerablemente. Sin embargo, nada de esto fue un impedimento para que la banda encontrase la inspiración precisa para elaborar una colección de canciones muy cuidada y con esa clarividencia a la hora de jugar con las melodías brillantes dentro de ambientes más amenazantes. La banda se reunió en Stinson Beach, al norte de California, para la grabación del disco.

Strange to explain bien podría ilustrar todos esos sentimientos que están ahí pero que cuesta mucho identificar y saber llevar, del mismo modo que la búsqueda incansable de un refugio que no sabemos muy bien dónde está. Celebrando el amor que sobrepasa al dolor y la muerte, lo logrado en esta ocasión recoge sus múltiples caras relacionadas con mantenerlo todo en las tonalidades de psych folk tan liberadoras que siempre nos han mostrado, todo ello dando un paso adelante a la hora de tratar de simplificar su sonido. En definitiva, una nueva muestra de cómo sentir que la labor artística de los norteamericanos es aún más determinante que nunca.

Fuentes: https://hipersonica.com, https://en.wikipedia.org, https://www.allmusic.com, https://www.songkick.com, https://www.scaruffi.com, https://www.mindies.es, https://www.woodsist.com, https://es.wikipedia.org, https://www.rincondesconexion.blogspot.com

Canciones recomendadas:

Don't pass on me, Hunover, Keep it on, Be still, Ring me to sleep (At Rear House)

Holes, Silence is golden, Keep it on, Angel's trumpet, Holier than no one (How to survive in + In the woods)

End to end, Twisted tongue, The creeps (Woods family creeps)

To clean, The number, September with Pete, Military madness, Rain on, Gypsy hand (Songs of shame)

Blood dries darker, Pick up, Suffering season, Time fading lines, Death rattles, I was gone (At Echo Lake)

Pushing onlys, Any other day, Be all be easy, To have in the home, Who do I think I am?, What faces the sheet (Sun and shade)

Bend beyond, Cali in a cup, Is it honest?, Find them empty, Size meets the sound, Impossible sky, Something surreal (Bend beyond)

Shepherd, With light and with love, Moving to the left, New light, Leaves like glass, Full moon, Only the lonely (With light and with love)

Sun city creeps, Creature comfort, Morning light, Can't see at all, I see in the dark, Politics of free, Hollow home (City sun eater in the river of light)

Love is love, Bleeding blue (Love is love)

Next to you and the sea, Where do you go when you dream, Before they pass by, Can't get out, Strange to explain, Just to fall asleep, Light of day (Strange to explain)

Midnight moment, Skull (Reflections Vol. 1)

Vídeos:

Don't pass on me, del primer álbum At Rear House:

Don't pass on me - Woods


Keep it on, del álbum How to survive in + In the woods

Keep it on - Woods


To clean y Military madness, del álbum Songs of shame:

To clean - Woods


Military madness - Woods


Death rattles y I was gone, del álbum At Echo Lake:

Death rattles - Woods


I was gone - Woods


Be all be easy y Pushing onlys, del álbum Sun and shade:

Be all be easy - Woods


Pushing onlys - Woods


Find them empty, Size meets the sound, Bend beyond y Cali in a cup, del álbum Bend beyond:

Find them empty - Woods


Size meets the sound - Woods


Bend beyond - Woods


Cali in a cup - Woods


Leaves like glass, Moving to the left, With light and with love y Shepherd, del álbum With light and with love:

Leaves like glass - Woods


Moving to the left - Woods


With light and with love - Woods


Shepherd - Woods


Morning light, Sun city creeps y Politics of free, del álbum City sun eater in the river of light:

Morning light - Woods


Sun city creeps - Woods


Politics of free - Woods


Where do you go when you dream, Can't get out, Strange to explain, Just to fall asleep y Light of day, del álbum Strange to explain:

Where do you go when you dream - Woods


Can't get out - Woods


Strange to explain - Woods


Just to fall asleep - Woods


Light of day - Woods


Midnight moment, de álbum Reflections Vol. 1:

Midnight moment - Woods