sábado, marzo 15, 2008

PERSONAJES DEL TEBEO (14)


RAF

Raf es el pseudónimo del autor de historietas Joan Rafart i Roldán (Barcelona, 1928-1997), quien utilizó también otros pseudónimos menos conocidos como Dino o Roldán.

Inicia su carrera en los años cincuenta en la serie de aventuras El Zorro. Pronto abandona el estilo realista en el sus trabajos y se concentra en su estilo más humorístico. Comienza a colaborar en la revista La Risa con las siguientes series: La vida aborregada de Borrego (1952), Levy Berzotas (1953), Sherlock Gómez (1958), Mr. Cha-cha-cha, Director de Cine (1958). En esa época colabora también con TBO firmando sus trabajos como Roldán.

Sus trabajos más conocidos son los que realiza para la Editorial Bruguera a partir de 1957. Entre 1957 y 1959 colabora en varias revistas de esta editorial, como El DDT, Pulgarcito y Tío Vivo, a las que aporta, entre otras, las siguientes series: Campeonio (1957), Doña Lío Portapartes, señora con malas artes (1958), Don Pelmazo Bla, bla, bla... y las mil latas que da (1959).

En 1959 Raf deja Bruguera y realiza trabajos para agencias internacionales, que se publican en varios países de Europa e Hispanoamérica. En 1965 vuelve a publicar en TBO como Roldán creando a Don Jerónimo, jefe de cocina. A finales de los sesenta, vuelve a colaborar en las revistas de Bruguera. En esta segunda etapa destacan: Doña Tecla Bisturín, enfermera de postín (1968), Flash, el fotógrafo (1969) y Manolón, conductor de camión (1969).

En esta época, su personaje más destacado es sin duda Sir Tim O'Theo (1970), historieta que parodia tanto la novela policiaca como las rarezas del carácter británico. Es el trabajo más exitoso y recordado de Raf.

A partir del año 1986 colabora con la revista Guai! con la serie Mirlowe y Violeta, también parodia de novelas policíacas, y para la revista TBO. Para la revista de historietas de terror Creepy crea la serie paródica Zomby y el gato, con guiones de Antonio Segura. En esta época se inician también sus trabajos para los semanarios satíricos El Jueves y Puta Mili, fundamentalmente la serie La fragata capadora y Coñas marineras, orientadas a un público adulto.

En 1992 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, por el conjunto de su obra. Continuó colaborando con revistas de historieta hasta su muerte, el 13 de octubre de 1997.


SIR TIM O’THEO

Sir Tim O' Theo apareció por primera vez en 1970 en las revistas Mortadelo y Super Mortadelo, de la Editorial Bruguera. Algunos de los guiones de estas historias son obra del escritor Andreu Martín.

Los personajes principales de esta historieta son Sir Tim O'Theo, aristócrata inglés de edad avanzada que vive de rentas y dedica su ocio a la resolución de enigmas, extravagante milord que siempre metía pipa y nariz en los asuntos de la policía para entretenerse y de paso resolver todos los casos en los que se metía; y su mayordomo Patson (evidente deformación del nombre del doctor Watson, compañero de Sherlock Holmes). Sir Tim O'Theo es calvo, con espesas cejas y un gran bigote blanco y monóculo. Característicos del personaje son también la gorra escocesa, a cuadros, y la pipa. Viste con elegancia británica, a menudo traje de tweed. La indumentaria de Patson es la característica de los mayordomos en los tebeos: chaleco a rayas, levita y corbata roja; destacan también en su apariencia las largas patillas y el sombrero hongo.

Otros personajes de la serie son:

-El fantasma Mac Latha, habitante indeseado de la residencia de Sir Tim, Las Chimeneas (o The Chims), aficionado, para desdicha del protagonista, a tocar la cornamusa a horas intempestivas. Sólo Sir Tim puede ver y oír a este fantasma, herencia de familia, lo que provoca con los otros personajes situaciones equívocas.

-Los policías locales: el sargento Blops, barrigón y bigotudo, aficionado a trasegar pintas de cerveza en el pub local, El Ave Turuta, el pobre polícia campechano de pueblo que siempre soñaba con ascender a New Scotland Yard pero que tampoco tenia demasiadas ganas de liarse con asuntos raros, y a menudo blanco de las bromas del protagonista por su ineptitud; y su enclenque ayudante el agente Pits, tan inepto como su jefe y que además debe aguantar las continuas burlas de éste por su pequeña estatura. Ambos llevan, por supuesto, como dignos miembros que son de Scotland Yard, el uniforme de los bobbies londinenses.

-Huggins es el propietario del pub El Ave Turuta (otras veces llamado El Ave Locuela, El Ave Chiflada o The Crazy Bird), al que los otros personajes acuden a saciar su sed, tanto de cerveza como de novedades.

-El burgomaestre.

La acción se sitúa en el pueblo ficticio y típicamente británico de Bellotha Village, en las proximidades de Londres. Las historietas son breves (la mayoría oscilan entre dos y seis páginas de extensión). En casi todas ellas, Sir Tim y Patson se enfrentan a un problema que parece insoluble, pero que al final se revela como banal.

Sir Tim O'Theo es una parodia tanto de las novelas policíacas clásicas como del carácter británico, ninguno de cuyos tópicos deja de explotar.


DON PELMAZO

Don Pelmazo era un señor con muy poca faena que se dedicaba a pegar el rollo a todo bicho que se encontrase por delante produciéndoles unos dolores de cabeza y unos gastos en aspirinas enormes. Eran las aventuras de un tipo larguirucho, vestido de negro, con sombrero y bastón que frecuentemente utilizaba para que sus "víctimas" no se largasen. Sin duda una parodia del típico amigo que te encuentra por la calle y no para de hablar ni bajo el agua.

Raf crea a su personaje más redondo de su primera etapa en Bruguera, Don Pelmazo. No obstante, aunque la personalidad está mejor definida que las de sus otros personajes, su aspecto inicial tampoco resulta atractivo. Pero era sólo cuestión de tiempo que su imagen mejorara.

Su motivación, en cambio, no necesitó variar cuando reapareció en la segunda etapa de Raf en la editorial. Ese querer ser escuchado, ese desear ser objeto de la atención ajena, no parecen aspiraciones desmedidas. El problema de Don Pelmazo es que cuando consigue atraer la atención la desperdicia discurseando y obsequiando con tabarras a su auditorio. O eso parece en sus historietas de una página. Cuando el pobre Don Pelmazo dispone de páginas suficientes para desarrollar sus historias comprendemos que sus relatos son mucho más interesantes que lo que cualquiera de sus aterrados oyentes podría contar en toda su vida. Y es que es en las entregas para números extras y almanaques cuando Don Pelmazo dispone de tiempo suficiente para sus relatos de increíbles aventuras, mucho más interesantes que las recomendaciones con las que suele obsequiar al desprevenido prójimo que se topa en las historietas de una página.


DOÑA LÍO PORTAPARTES

Doña Lío Portapartes era patrona de una pensión como tantas otras que abundaban en este país y en esa época. No parecía que la mujer se ganase mucho la vida, ya que solo aparecía un realquilado en sus comics, Don Bollete, que a menudo tanto el como su estómago eran víctimas de los líos de Doña Lío. Esta era una señora que le gustaba mucho hablar (estereotipo de la típica vecina de la época) y que muchas veces, gracias a sus interpretaciones erróneas de las cosas, causaba unos líos de padre y muy señor mío terminando incluso algunas veces en prisión.

Otro de los personajes importantes de la serie era la inevitable portera de escalera con escoba en ristre y dispuesta a meter el hocico en todos los asuntos que podía. Unas veces actuaba como contrincante de Doña Lío pero muchas otras como aliada perfecta de sus lios al ser generadora de estos gracias a sus chismes. Posteriormente se incorporaron a la serie las sobrinas mellizas de Don Bollete, unas chicas algo feorras pero muy inteligentes.

Esta señora gorda, con mal carácter y peores intenciones difícilmente podía ganarse el afecto del público lector. Sin el malsano encanto de Doña Urraca, Doña Lío lo tenía difícil para triunfare. Con su afición a cuestas de correr con los brazos extendidos ante sí,uno de los gestos característicos que Raf pone a sus personajes, Doña Lío tenía la intención de coronarse reina del cotilleo y de la chafardería. Su aspecto de bruja obesa, con la interposición de Paca Cotíllez por medio, terminó dulcificándose mucho y ganándose el afecto del lector al abandonar sus primitivas aspiraciones.

La entrada de Don Bollete de la Bollera Rechoncha (al que en sus primeras apariciones se le llama Don Bollito) que se establece como su partenaire (pareja de hecho sin sexo, pero con derecho a garbanzo) confiere a la serie, renacida en 1966, una nueva andadura con una mucho mejor acogida. La feliz unión de patrona y realquilado se vio felizmente bendecida con el advenimiento de dos niñas gemelas, sobrinas de Don Bollete y la popularidad de la serie le permitió prolongarse durante años y protagonizar varios Olés.

La búsqueda de Raf del aspecto definitivo de Don Bollete (y hasta de su nombre definitivo) fue evolucionando desde que el realquilado devorador de garbanzos va definiendo su configuración final (por la que le conoce la masa lectora). Al principio de la serie el nombre del realquilado es Bollito y su apariencia se corresponde con el típico señor antiguo de siempre, en que tiene un aspecto algo informe y bulboso, con un cráneo más semejante al que terminará teniendo, aunque no es todavía el hombrecito diminuto y dinámico que será finalmente. Su figura ya consolidada adquiere una gran relevancia en la segunda etapa de la serie, dándole el carácter de “comedia familiar de situación” que en principio no tenía, al ser Doña Lío un personaje eminentemente solitario, aunque ya discutiera con la portera y tuviera algunos realquilados, como el estrambótico señor Cefalópodo.

Normalmente los comics de Doña Lío Portapartes, como el resto de personajes de Raf, exceptuando Sir Tim O'Theo, eran de una o dos páginas con excepciones puntuales de cómo máximo cuatro. Habitualmente, podemos encontrar esta serie en la revista Mortadelo, Super Pulgarcito, Tío Vivo, Super Tío Vivo y Mortadelo Especial de las épocas doradas.

Doña Lío, como Olegario o como Flash el fotógrafo no es un personaje de personalidad con características excesivamente acusadas. Raf, como historietista, es un genio del medio tempo. No busca la carcajada, ni una desbocada y constante acción trepidante. Logra, mediante la soltura de su dibujo, dotar de una vitalidad mágica a sus personajes. Es esa magia que se traduce en que uno no se cansa nunca de mirar.


RODOLFITO MANTECOSO, NIÑO PILLÍN Y PECOSO

Rodolfito Mantecoso, niño pillín y pecoso, fue una de las últimas propuestas de Raf en su primera etapa brugueril, que coincidió prácticamente con su despedida de la editorial.

Ciertamente, el niño pasado de peso y vestido de marinerito resultaba anacrónico ya en 1959 y bastante repelente. Es muy posible que el propio Raf se sintiera a disgusto con su trabajo y que por ello mismo decidiera entonces que era el momento apropiado para cambiar de aires y trabajar para la agencia Bardon Art, a través de la cual coloca trabajos para la editorial inglesa Fleetway.

Raf no desperdicia una buena idea para una historieta y, de un personaje que no llegó a nada, aprovecha lo suficiente para sacar adelante una nueva entrega semanal. Doña Lío tiene un sobrinito, dato escasamente divulgado, y el amiguito del titular de la serie de 1959 se nos antoja un autorretrato del propio Raf-niño. En todo caso, parece ser la caricatura de alguien, recurso que Raf solía utilizar y que proporcionaba gran verosimilitud a los trabajos de este gran dibujante.


EL CAPITAN APAREJO, ZOQUETE COMO UN CANGREJO

El capitán Aparejo es un personaje que se podría calificar como un Manolón pasado por agua, ya que, aunque vaya vestido de capitán marinero, su apariencia es similar a la de Manolón y su infatigable compañero (en este caso un marinero raso) es muy parecido a Tapón. Su grumete se llamaba Teófilo.


DOÑA TECLA BISTURÍN, ENFERMERA DE POSTÍN

Doña Tecla Bisturín, enfermera de postín, es otro personaje con una psicología parecida a Doña Lío. Pero está ubicada en una consulta de médico. Tenía gran afición a leer novelas del Far West en horario laboral.

Además de Olegario, la novedad aportada por Raf a este momento de Bruguera y para la renovada revista Din Dan es la enfermera Doña Tecla Bisturín. Esta profesional de las pupas gordas trabaja en la clínica del doctor Períllez, tiene por compañera a la retaca Ofelia y devora con gula novelitas de quiosco del género western, con el mismo afán con el que Blops lee novelas del espacio o Teófilo, el marinero enrolado en el barco del capitán Aparejo, se zampa las novelas de misterio.

La clínica no suele presentar un lleno a reventar. Su cliente fijo es el pobre Don Repupa, víctima propiciatoria para las torpezas sanitarias del equipo médico habitual. Podemos verle recibiendo la admonición de Ofelia en el Almanaque para 1970 del Din Dan publicado en noviembre de 1969. Y es que no se puede ir tocando la zambomba por el pasillo de una clínica, y menos estando delicado...


MANOLÓN CONDUCTOR DE CAMIÓN

Manolón era un tipo alto, algo panzudo y con su inevitable boina. Iba siempre acompañado de su inseparable copiloto Tapón, un tipo con un físico totalmente opuesto a Manolón y con gotas de mala leche. Esta serie también se dibujó con el titulo Manolón, exconductor de camión (por el momento) . Aunque, a decir verdad, mas que camionero lo llamaríamos "furgonetero" dado a que siempre conducía una furgoneta.

De similar manera, Raf nos presenta en su momento a Tapón, el ayudante de Manolón, vestido con un traje de marinero (similar al que portaba Rodolfito Mantecoso) en una historieta en la que se hace pasar por un muñeco de ventrílocuo (siendo su jefe el artista de la voz estomacal).

Cuando empezó, Manolón conducía un camión. No uno muy grande, pero sí un camión, con su remolque, de Transportes Pórrez. Entonces tenía un ayudante, tan bajito que se sentaba sobre una pila de libros para poder ver el camino, llamado Tapón. Resultaba chocante verlos juntos debido al tremendo contraste que producían sus figuras.

Al principio, Manolón y Tapón formaban una pareja que mantenía una relación estrictamente laboral. No les unía nada más que sus respectivas funciones de jefe y ayudante. Manolón daba órdenes al pequeño Tapón y éste las obedecía sin rechistar. El trato entre ellos era el que correspondía entre un superior y un subordinado, con lo que Manolón sólo tuteaba a Tapón en modo imperativo y éste siempre trataba al grandullón de la boina con el apelativo de "jefe". Esto fue cambiando con el tiempo y en unos cuantos meses se impuso el tuteo y la camaradería. Para ese entonces, Manolón ya no tenía un ayudante, sino un amigo al que invitaba la cine y a comer, por ejemplo, y ya no conducía un camioncito, sino una furgoneta.

El grandote y el pequeñajo las pasaron de todos los colores: fueron suspendidos de empleo y sueldo en incontables ocasiones, momentos en los que se dedicaron a la ocupación más habitual de los personajes Bruguera: "buscarse la vida", desarrollando todo tipo de actividades y tropezando con toda clase de dificultades. Su aspecto no cambió mucho con el tiempo. Si Raf andaba apurado, aligeraba aún más su ya de por sí volátil trazo y los dibujaba con lineal algo más esquemáticas.

La indumentaria de Manolón en los primeros tiempos, antes de adoptar la que resultaría definitiva y más conocida, consistía en : cazadora, jersey con raya quebrada (a lo Charlie Brown) y tejanos con el dobladillo por fuera (a lo teddy boy), todo ello coronado por una proletaria boina. Su compañero iba vestido de modo similar por aquel entonces y acabó poniéndose la gorrita que le sería característica. Tanto uno como otro gastaban patillas (Raf siempre estuvo atento a la moda "real", de la calle y sus personajes, hasta los más incidentales, daban por eso una gran sensación de autenticidad.

Manolón estaba casado "a lo Colombo". es decir que, como el genial detective televisivo, tenía una esposa, pero ésta era muy difícil de ver. Y de recordar, porque el mismo Raf se olvidó de su existencia cuando vistió a su criatura de domingo (como podéis ver ahí abajo) para acudir a una cita arreglada por Tapón, para ligar con Rachel Welch. O fue Manolón quien la olvidó. ¿O no se olvidaron ninguno de los dos? El caso es que Manolón, a pesar de ir hecho un brazo de mar, no ligó con Rachel Welch. O sea, lo mismo que los demás casados del mundo.

Las andanzas de Manolón y Tapón estaban marcadamente apegadas a los incidentes propios de su vida laboral y a anécdotas de la vida cotidiana, cosa que venía condicionada tanto por las preferencias temáticas del autor como por las dimensiones del espacio a ellos confiado: tanto en Gran Pulgarcito como en Mortadelo, los colegas transportistas tenían que vivir sus aventuras en una sola página. Doblemente excepcional resulta así la historieta titulada 20000 ronquidos de viaje submarino, publicada en el Almanaque para 1970 de Gran Pulgarcito, que se extendía a lo largo de cuatro páginas y en la que Raf dejaba entrever un registro más fantástico, relatando una aventura submarina (que, finalmente, resultaba ser un sueño).


FLASH, EL FOTÓGRAFO

Las primeras décadas de los tebeos Bruguera se hallan llenas de personajes que no tienen profesión fija o conocida y si la tienen, no pasa de ser una ocupación sin oficio que les permite ganar un sueldo. En las décadas de los 60 y 70, se va encontrando con mayor frecuencia que los personajes son profesionales de alguna disciplina concreta y que el ejercicio de su profesión tiene cierta relevancia argumental. Más que en el pasado, al menos. Por supuesto que existen excepciones a esta regla, pero como afirmación general puede servir para indicar que tanto Flash como Manolón son profesionales independientes y que sus trabajos tienen alguna trascendencia a la hora del confeccionar el argumento de sus historietas.

En cuanto a los problemas de alopecia, los personajes de Bruguera eran en general, poco agraciados. Así sucede con los primeros personajes que dibujó Raf para la editorial y aquellos que retomó en su regreso, los transformó totalmente, haciéndolos mucho más atractivos.

En el caso de Flash, el fotógrafo, melena, vestido a la moda y ejerciendo una profesión totalmente “in”, Flash el fotógrafo fue la apuesta de portada de Raf para Gran Pulgarcito. Su compañero Segura, de manera análoga, creó a Pepe Barrena, alguien también muy alejado del molde brugueriano de señor anticuado, a ser posible con bigote y sombrero, que cuadraba perfectamente con su hijo predilecto, Rigoberto Picaporte. Esta coincidencia hace pensar en la posible existencia de algunas directrices por parte de la editorial para crear personajes “modernos”. El hecho de que Vázquez se descolgara con la Abuelita Paz y con Don Polillo (aparte de resucitar a Feliciano, que lo tenía en un rincón del cajón), no hace sino reforzar esta teoría.

El caso es que Flash protagonizó muchas portadas de Gran Pulgarcito. Se trataba, por tanto, de historietas de una sola página en las que se daba a su profesión una importancia limitada. Con motivo del extra de verano del 70, Flash amplía sus horizontes hasta alcanzar dos páginas y protagoniza una historia de espionaje en la que demuestra no desentonar en el papel de un James Bond ligero, con pajarita incluída....casi, casi, Anacleto con patillas. La historieta es sensacional y tiene un final espectacular en un campo de prisioneros de reminiscencias alemanas.Tanto Flash como Manolón se trasladaron a las páginas de Mortadelo, perdiendo algo de fuste. Raf se concentra cada vez más en Sir Tim O’Theo desde su aparición en Mortadelo en mayo de 1971 dedicando menos atención a las otras historietas, que dibuja más con su estilo abocetado, de aspecto menos terminado.


OLEGARIO

Raf vuelve a trabajar para Bruguera en 1966. Lo hace trayendo como novedad a su Olegario, un oficinista casado y con una hija joven, que, de la noche a la mañana, cambia totalmente de aspecto. La brusca transformación del Olegario original en el Olegario definitivo ejemplifica la inquietud creativa de Raf. El primero enlaza con la etapa primitiva del dibujante y recuerda bastante a Casimiro Futbolete; el segundo, rejuvenecido y modernizado, da paso al nuevo periodo profesional de Raf. La fluidez del trazo ya estaba, pero faltaba mejorar el aspecto del personaje. El formato definitivo de este personaje, que en cierto modo es una transformación de hombre a niño.

Este concepto, del hombre-niño se hace evidente, por ejemplo, en una viñeta en la que Olegario va al peluquero y se hace cortar el pelo sentado en el caballito para clientes infantiles (en la más estricta intimidad).

Es Olegario un personaje cuyo carácter presenta contornos suaves. No destacan en él rasgos de marcado relieve, sino que sus características específicas parecen basadas en valores medios. Aparte de su baja estatura (que lo emparenta con Campeonio, Don Bollete, Tapón, Pitts o el Burgomaestre (tanto con el genuino como también con los ficticios), Olegario no presenta ningún "hecho diferencial" especial, ningún rasgo sobresaliente. Parece simplemente un tipo más bien animado, jovial, vivaracho, dotado de la energía típica que anima los personajes de Raf, que parece que alientan.

La habitual diabólica fluidez (o angelical soltura, que sería otra manera de decir lo mismo) característica de Raf se puso al servicio de dos versiones de un mismo personaje, dándose la curiosa circunstancia de que no se sucedieron estrictamente en el tiempo, sino que, en algunos momentos, acudieron a su página de manera alternada. Sin duda, Raf los dibujó consecutivamente, pero debido a imponderables, la versión más antigua de Olegario reapareció inopinadamente cuando ya hacía tiempo que se había impuesto la nueva versión.

El Olegario primitivo responde al canon, clásico ya, del español medio, un poco al estilo de López Vázquez (el prototípico españolito de a pie): de baja estatura, calvo y con bigote, tal como hemos visto al actor madrileño en innumerables películas, con la adición de un sombrero (prenda muy querida por los dibujantes por la ayuda que presta a la caracterización eficaz de un personaje).

El Olegario moderno comparte con el primigenio un cuerpecillo breve y garboso y también, la inveterada costumbre de llevar desatados los cordones de los zapatos (sello inconfundible de los "monos" de Raf) y se diferencia de él en la cabeza, poblada esta vez de una rala cabellera rubia y rostro afeitado, mucho más juvenil.

¿Nos hallamos ante una directriz editorial tendente a modernizar y rejuvenecer la nómina de personajes? Lo cierto es que Raf siempre demostró tener un ojo atentísimo a los cambios de la moda y a los hábitos populares en el vestir. Pueden encontrarse ejemplos de ello en cada una de sus historietas. Sin ir más lejos, la mujer de Olegario luce peinados que en los años sesenta estaban totalmente "in". Por cierto, que hay que apuntar que, en unas revistas donde los adultos a menudo convivían con sus hermanos y tenían sobrinos en lugar de hijos, Olegario estaba casado normalmente y tenía una auténtica hija de una edad poco habitual, una joven de unos diecisiete o dieciocho años.

2 comentarios:

Sir Tim dijo...

Muy interesante tu aportación sobre Raf y todos sus personajes. Yo también tengo un blog de tebeos si quieres puedes visitarlo en esta dirección

http://bruguelandia.blogspot.com/

JL dijo...

Le he echado un vistazo a tu blog y me encanta. Muchas gracias por el comentario, sólo pretendí hacer un resumen de cada personaje y los protagonistas principales de cada historieta. Un saludo