MATUSALÉN y VERSOS KATÁNICOS
Aunque el motivo primordial de este blog era dar a conocer mis investigaciones sobre las biografías y discografías de grupos musicales representativos, una de mis aficiones desde hace muchos años son las colaboraciones en otras webs, principalmente la de mis amigos de Checheche, página web referente, aunque a sus creadores no les guste esta palabra, en el valencianismo deportivo.
Los últimos años me han publicado varios artículos bajo los epígrafes Matusalén, que trata de la historia resumida (inaudito en mí) de jugadores que han pertenecido a la plantilla del València C.F., con ciertas gotas de humor y tratando de reseñar lo más destacable de su paso por nuestro club, y Versos katánicos, que fue una idea de quien os escribe para saciar mi absurda habilidad en rimar pareados con humor y cierta mala leche.
He creído conveniente publicar en mi blog estas colaboraciones, de las que me siento muy orgulloso, a la vez que siento no haberles podido dedicar más tiempo para ampliarlas. Se trata de una faceta mía que algunos no conocéis, y que pueden dar una imagen más fidedigna de cómo desconecta el autor de este rincón.
Doy las gracias, una vez más, a mis amigos Juan Al y Vicent por hacerme un hueco en su excelente web, y por el trato tan deferente y comprensivo que tienen conmigo desde hace ya 7 años. Nunca me cansaré de agradecerles todos estos años y el apoyo ininterrumpido y leal que he recibido por su parte. Que sepan que quiero seguir colaborando con ellos todo lo que pueda, por lo que no van a librarse de mí en mucho tiempo. Y que no se lo tomen como despedida, que los conozco. Nada más lejos de la realidad. Sólo se trata de una loa y un reconocimiento al apoyo que me han dado, algunas veces en momentos muy duros, por lo que los considero dos de mis mejores amigos. Tampoco quiero olvidarme del colaborador de dicha web, mi amigo Pkdor, al que conozco también desde la misma época, y que tanto nos admiramos mutuamente.
Las colaboraciones las tenéis recogidas en las etiquetas Matusalén-Checheche y Versos katánicos-Checheche, y desplegadas por temas en la columna derecha del blog en la parte inferior de las Biografías musicales publicadas.
Espacio para desconectar de los sinsabores diarios. Para hablar de lo que te dé la gana. Para escuchar. Para leer. Para soñar. Para aprender.
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miércoles, mayo 26, 2010
viernes, noviembre 28, 2008
JOSÉ MIGUEL TORRESJosé Miguel Torres, empezó en el filial del Atlético de Madrid, tras arrebatárselo este club a Pasieguito, ofreciendo al Vall d'Uxó 8 millones de pesetas. Luis Aragonés estuvo a punto de hacerlo jugar en el primer equipo, pero tras su famosa "depre" la Secretaría Técnica cambió de manos y le dieron la baja. Recaló en el Gandía y pasó al València CF incluso cobrando menos, en la temporada del regreso a 1ª (1987-88).
Era un defensa central veloz y ágil, aunque constantemente daba la sensación de que, antes que anticiparse al rival, llegaba tarde a los choques para riesgo suyo y del rival. Hasta Jesús Gil lo acusó de practicar la "caza al rojiblanco", lo que le resbaló más que el trasero de Boris Izaguirre.
Cuando llegó al València CF, tuvo la mala suerte de coincidir con Arias, Voro y Giner en el centro de la defensa, por lo que en varias ocasiones fue recolocado en el lateral derecho, como suplente de Quique, puesto en el que cumplió, pero en el que reconoce que sufría. Aún así se prodigó en el equipo titular debido a las constantes lesiones del Faraonito, realizando buenos marcajes a jugadores como Pardeza, Julio Salinas, Lineker, Baltasar, e importantes partidos, como el de vuelta de la UEFA contra el Oporto, en que un agarrón a su antiguo compañero Rabah Madjer cuando se escapaba supuso una sanción desproporcionada entonces, con su expulsión a los 34'.
Su mayor valor añadido fue como hombre de club, coincidiendo con dos excelentes temporadas del conjunto ché, en que la fortaleza del grupo primó sobre la calidad de los jugadores.
La temporada 92-93 salió con destino Elche, y posteriormente recaló en el Levante, donde colgó las botas. Actualmente ejerce labores de comentarista radiofónico y televisivo.
Foto: www.ciberche.com
viernes, noviembre 21, 2008
LICOJosé Antonio Morante Gutiérrez, Lico, empezó en la cantera de aquel poderoso Elche de finales de los 60. Fichado por el Español, hizo una media infranqueable con Glaría. En la cumbre de su carrera deportiva, el Valencia CF lo fichó a cambio de Poli y 5 millones de pesetas. El menudo jugador de Puente Genil, Poli, había dado un rendimiento extraordinario, pero era de aquellos jugadores protestados por la grada, por su poco depurada técnica, aunque era un auténtico jugador de brega.
El aficionado entendió que el fichaje suponía una mejora, creando buenas expectativas. Se hizo con la titularidad del equipo, en el que cumplió la función defensiva de la media y el desatasco de cañerías para que fluyese el fútbol exquisito de Claramunt y Adorno. Se multiplicaba en el campo más que los Gremlins con el agua.
De aspecto desarrapado, con melena a lo Beatle horrorizado, como recién salido de un concierto desacertado de Status Quo, se complicaba la existencia con el balón en los pies, y tendía a mantener con el esférico un trato brusco y errático. Aún así, fue indispensable durante 3 años en el equipo titular. Incluso fue ovacionado en Mestalla el día que marcó su primer gol, de cabeza ante el Málaga. Logró los galones de la Roja en un partido ante Hungría, aun habiendo jugado en su etapa temprana la Sub-23 y ser preseleccionado para el Mundial de Inglaterra del 66.
Pero el respetable empezó a pedirle algo más que carreras generosas, y la temporada 74-75, su bajón físico y la temporada errática en cuanto a resultados y entrenadores, hizo que apareciera sólo esporádicamente en el equipo. Al final de la misma, en un intercambio de cromos discutible y discutido por el aficionado, fue una de las salidas de la plantilla, junto a Aníbal, Sol, Antón, Adorno, Sergio y Kurt Jara, que los cambiamos por los inmejorables Marro, Basauri, Esteban, Domingo, Sancayetano, Teca, Rivera, Lleida, Ocampos, Eloy,... Claramente mejoramos lo que teníamos... No es que fichásemos lámparas y sofás, es que hicimos liquidación de existencias.
Recaló en el Albacete y volvió a su Elche para ejercer funciones técnicas.
Foto: www.ciberche.com
viernes, noviembre 14, 2008
CIRAOLO La euforia reinaba en el València CF, que volvía a su categoría tras un año en el infierno de 2ª y necesitaba una plantilla para desenvolverse entre los grandes. Se confió en la columna vertebral del equipo campeón de 2ª, tratando de apuntalar los puestos más débiles. Sin embargo los fichajes no fueron nada mediáticos, salvo el de Nando del Levante, que se lo arrebatamos en el último momento al Sabadell.
Necesitábamos pólvora delante, pues la temporada anterior nos costó sacar adelante la mayoría de partidos, y se fichó por 32 millones de pesetas del Newell Old Boys a su estrella Rubén Darío Ciraolo. Se aseguraba que el fichaje lo había recomendado el entrenador Di Stefano, sin embargo éste declinó toda responsabilidad al manifestar que "sólo había ido a Argentina ese verano a ver a mi mamá, no a fichar jugadores para el València".
Lo cierto es que el bueno de Ciraolo fue fichado por 5 temporadas como "metedor" (como Romàrio, pero éste también sacaba,… y metía… y sacaba…y…). Los dirigentes de aquí se las prometían con un goleador consagrado, y lo único que metía era balones al hueco, porque no pisaba el área ni para lanzar penalties. Era un buen tocador, sobaba el balón con mimo, repartía juego con mucha calidad, pero, paradójicamente, pese a no cubrir las expectativas de goleador y gran jugador, cayó simpático al público valencianista. Muchos por mucho menos salieron abucheados domingo a domingo.
Tras dos temporadas de apariciones esporádicas, y no estrenarse como goleador ni en amistosos, a quien no cayó tan simpático fue a un tal Víctor Espárrago, por entonces entrenador valencianista, que no lo quería ver ni en pintura. Tanto es así, que en último de los 6 partidos que jugó en la Liga 88-89, salió ovacionado por el público, y Espárrago reaccionó no volviendo a alinearlo. Total, que fue facturado de vuelta al San Lorenzo, en su verdadera posición de pasador o media punta, donde demostró su calidad, y tras su retirada del fútbol retornó a València, donde abrió un puesto de regalos y prensa. Actualmente también juega en el equipo de Veteranos del València CF.
Foto: www.ciberche.com
viernes, noviembre 07, 2008
ANTONIOAntonio García Pérez llegó al València CF la temporada en el infierno de 2ª. Su trayectoria en el club fue curiosa. Dado el éxito de los fichajes de Quique y Arroyo, procedentes de Pegaso y Alcorcón, el club decidió rastrear el extrarradio de Madrid, y para suplir a Bermell, que se quedó en 1ª en el "traidor" Cádiz (habían pactado con el Betis un empate para salvar al Cádiz frente al València, porque "era en beneficio del fútbol andaluz"), se trajeron un paquete de 2 x 1: Serna del Castilla y Antonio del Parla.
La primera temporada Antonio estuvo inédito en partido oficial. Se alternaron en la portería Sempere y Serna. En la segunda, en el precalentamiento del Trofeo Naranja se lesionó de gravedad Sempere (rotura del tendón de Aquiles) y fue Antonio quien se hizo con la portería hasta la jornada 21 de Liga.
Sería la veteranía de Sempere, sería por su procedencia de un club modesto, sería por el nombre no muy adecuado para un portero, sería por su poca altura, sería por su leyenda de que a veces jugaba como delantero centro, lo cierto es que la inquietud se apoderó del aficionado cuando se supo que sería el portero que reemplazase a Sempere. Pero sus actuaciones fueron correctas, con buenos reflejos y elasticidad en las estiradas. Aunque no tuvo actuaciones memorables, la más conocida fue su actuación en el Camp Nou, en que mantuvo su portería a cero ante el potente Barça, y un gol de Arroyo fulminó a Terry Venables (no confundir con animal cornamentoso), que fue sustituido por un tal Luis Aragonés.
Tras finalizar la temporada el club le dio la baja, y deambuló por clubes como Recreativo de Huelva, Burgos, Compostela, Badajoz y Marbella, terminando su longeva carrera rondando los 40 años en clubes de la región valenciana.
Actualmente sigue luciendo su apostura marcial y musculada (Di Stefano lo llamó "el galán de América") como portero en los Veteranos del Valencia, aunque en algunos partidos ha conseguido un porcentaje inaudito de 90 % (de cada 10 disparos le meten 9 goles), para desespero de su compañero mediático Juanito Sánchez.
Foto: www.ciberche.com
viernes, octubre 31, 2008
PABLOA Pablo Rodríguez Flores lo rescatamos de la prolífica cantera de Mareo en 1978, mareándolo con cifras imposibles en una plantilla de mucho renombre. Inicialmente jugó en el Mestalla, pero Alfredo di Stefano lo subió pronto al primer equipo, haciéndolo jugar de titular en el comprometido partido de Hampden Park, en que teníamos que levantar una eliminatoria ante el Glasgow Rangers que sólo habíamos empatado a 1 en Mestalla, en una alineación explosiva con los canteranos Tendillo y Subirats. En aquel partido se licenciaron los tres con matrícula de honor, ganando 1-3, y deslumbrando al entendido público escocés. A partir de entonces se hicieron con la titularidad.
Era un jugador de algo más de 1 metro, tanto de alto como de ancho. Su menudencia física engañaba: arrollaba al incauto defensor que trataba de bloquearlo. De buen toque con la zurda, se largaba unos trallazos colocados e imparables. Difícil de derribar por su fortaleza física, su bajo punto de gravedad y su endiablada velocidad. Su aspecto era al uso de la época: con larga cabellera, bigote iñiguiano, y piernas de cowboy sin tejanos. Si lo plantas en medio de una mina asturiana de Madelmans, no desentonaba nada.
Jugó la final de Heyssel, marcando su penalti, y marcó dos goles muy importantes: uno contra el Barça en cuartos de aquella Recopa que ganamos, que nos dio la victoria en el Nou Camp, tras una finta al defensor, colándose en diagonal hasta la portería con gran velocidad y picando el balón al palo corto ante la salida del portero, y otro en la temporada de los infartos (82/83) al Espanyol.
Durante las cinco temporadas que estuvo en nuestro club, a pesar de no ser de los presumiblemente titulares, llegó a jugar muchos partidos, y metió sus golitos. Tras la aciaga temporada 82/83 marchó al Salamanca, y actualmente sigue, con su típica figura que si le pusiesen un palo atravesado parecería todo un jugador de futbolín, sin bigote, con escaso pelo blanco, pero arrollando defensores y metiendo zurdazos en los veteranos del València CF, para desgracia de porteros entrados en años, de los palos de las porterías y de los masoquistas del balonazo tras las metas rivales.
Foto: http://www.ciberche.com/
viernes, octubre 24, 2008
NANDOFernando Martínez Perales, Nando, fue el inmediato antecedente de Mendieta en el València CF. Centrocampista, rubio, zurdo, pequeño, de buen trato con el balón, auténtico correcaminos entre las dos áreas, que desbordaba más a base de furia que de técnica, aunque le costaba levantar la cabeza para optimizar la circulación del balón.
Fue fichado muy joven del Levante UD a instancias de Alfredo di Stefano, al que agradaban los jugadores correosos que se entregaban en el césped, y rápidamente se hizo hueco en la plantilla recién retornada a 1ª. Pronto se haría imprescindible en aquel equipo joven que llegó, sufrió, y finalmente subcampeonó.
Con la llegada de Víctor Espárrago, el uruguayo intentó pegarlo a la cal, pero el chaval, que parecía gustarle menos la cal que al detergente Calgonit, se escoraba más al centro que los líquidos por el pecho de Paula Vázquez.
Llamado a la Selección contra Portugal, simultaneó más el banquillo de inicio, y asumió el papel de reactivo para los momentos difíciles del partido. Uno de ellos fue aquella orgásmica remontada al Madrid en Liga del 91/92 en los últimos cinco minutos, con entradas como puñales por la banda izquierda para que Fernando y Roberto definiesen ante el delirio valencianista (y barcelonista, que el Madrid llevaba entonces una cómoda ventaja, que dilapidó en las últimas jornadas, para que Buyo tinerfeñease la Liga).
Arsenio Iglesias lo fichó para su Superdepor, siendo reciclado como lateral izquierdo, donde cumplió con creces, siendo el mejor en su puesto durante varios años, adueñándose de su carril a base de velocidad, autoridad, aplomo y precisión. Precisamente fue él quien provocó el famoso penalti de Serer que luego riazoreó Djukic (más que paró JL González). Cuando su gasolina empezó a escasear, recaló en el Sevilla, donde rindió bastante bien.
Actualmente juega con el equipo de Veteranos del València CF.
Foto: www.ciberche.com
viernes, octubre 17, 2008
SEMPEREEl alicantino de Torrellano José Manuel Sempere, fue fichado del Orihuela por Pasieguito, y tras jugar tres años con el Mestalla, fue incluido sorpresivamente como titular en todo un Nou Camp la Liga 79/80. El partido supuso su exitoso debut, una victoria histórica valencianista por 0-3, el despido del entrenador culé Joaquim Rifé, y varios puntos de sutura del pequeño cancerbero por el contraste entre el ímpetu atacante y la valentía defensiva.
Poco después ganó la Supercopa de Europa ante el Nottingham Forest, a pesar de ser reservado en el partido de ida ante el previsible bombardeo inglés a la olla, y se hizo con la portería en una época muy importante del club, tanto en éxitos como en fracasos.
Sus puntos fuertes eran la agilidad, el arrojo, y los vuelos en suspensión. Acostumbraba a cubrir portería con los brazos en aspa, y paraba muchos balones con los pies, a modo balonmanesco. Con el tiempo mejoró en colocación, pudiendo llegar a balones más imposibles, y supliendo en parte su principal talón de Aquiles, que era su altura (1,76 metros).
En casi todos los partidos de preparación de la Selección los años 81 y 82 fue el suplente de Arconada, sin embargo Emilio Santamaría no lo convocó para el Mundial de España, y prefirió la veteranía de Urruticoechea y Miguel Ángel, lo que le supuso un gran disgusto. Apodado por algún peso pesado del vestuario como "El mudo", nunca se quejó expresamente, ni cuando calentaba banquillo, declarando que el equipo está sobre uno mismo, y que cuando se acepta a un entrenador, se debe aceptar sus decisiones (¡qué pocos piensan como él hoy en día!).
Vivió las temporadas del vice-descenso, del descenso y del ascenso, y aunque tuvo multitud de competidores en la portería, siempre jugó muchos partidos. Sus grandes actuaciones lo beatificaron a "Sant Pere", aún así no pudo evitar dolorosas goleadas como el 1-5 contra el Nápoles o el 7-0 de Karlsruhe.
Era extraordinariamente introvertido, hasta el punto de que no toleraba que le tocaran los guantes antes del partido, rehuía las entrevistas, permitía sólo las fotos imprescindibles y se situaba en algunas de estas casi siempre en mal lugar, rompiendo el enfoque correcto.
Disputó 364 partidos con el València CF, pero su última temporada como suplente de Zubizarreta, con 37 años, sólo jugó un partido de Copa en Corralejo. Al final de la misma recibió la baja, sin ningún tipo de agradecimiento por los servicios, y él, claro, no se quejó.
Posteriormente fue entrenador de porteros en el club, y se dedicó a la medicina.
Foto: www.ciberche.com
viernes, octubre 10, 2008
PACO CAMARAZAFrancizco Jozé Camaraza (Rafelbunyol, 1967), hijo del capitán de aquel primer Levante de 1ª que ze hizo la primera foto oficial de un València-Levante de Liga intercambiándoze banderinez con Quincocez II, terminó jugando a fútbol, como zu padre y zu hermano Higinio, pero no como levantinizta, zino en la cantera valencianizta.
Dizfrutó unoz primeroz minutoz contra la Real Zociedad el año 88, y tuvo una muy dura competencia para abrirze hueco entre loz Ariaz, Voro y Chufa Giner. Incluzo tuvo que jugar en el lateral para poder jugar, aunque zu zitio habitual era de libre. Fuerte en el choque, pero con técnica zuficiente para zalir con el balón controlado, con buena colocación con que zuplía el diferencial de velocidad con loz delanteroz rápidoz, y una buena lectura de la jugada para cortar laz jugadaz de ataque rival y hacer faltaz tácticaz zin exceziva violencia. Marcó algún gol de vez en cuando, zobre todo a balón parado, aunque prefería guardar laz ezpaldaz cuando el equipo iba hacia delante.
Participó en la Zelección que noz llevó al Mundial de Eztadoz Unidoz, jugando unoz buenoz últimoz 15 minutoz ante Alemania, y de titular ante Zuiza en octavoz. Zu prezencia en el València CF pazó todaz laz cribaz de loz 90, y zu perchero ze mantuvo a pezar de laz limpiezaz anualez hazta zu grave lezión del año 97, que le mantuvo alejado demaziado tiempo de loz terrenoz de juego, no encontrando a la vuelta la forma adecuada, nunca ze zupo zi por obzolezcencia o por cabezonería del domador.Zi mal le fue con Ranieri, unaz poco oportunaz declaracionez le zignificaron el oztracizmo de Héctor Cúper (quizá era un fan del zezeo), y terminó reforzando a un Meztalla en apuroz para tratar de evitar el dezcenzo a 3ª.
Actualmente forma parte del cuerpo técnico del València CF, y juega de vez en cuando con loz veteranoz del club.
Fotos: http://www.ciberche.com/, http://www.rincondesconexion.blogspot.com/
viernes, octubre 03, 2008
WALDOWaldo Machado da Silva fue uno de los nombres insignes de nuestra historia. Brasileño nacido en Niteroy, jugó el partido de homenaje a su compatriota Walter en Mestalla, fallecido en accidente de coche, como delantero centro del Fluminense. Tan bien lo hizo, que inmediatamente fue seguido por Vicente Peris hasta Río de Janeiro hasta conseguir su fichaje.
En su estreno liguero en la temporada 61/62 le metió dos golazos al Oviedo, y en los nueve años que jugó con nuestra camiseta se hartó de marcarlos, convirtiéndose en el segundo máximo goleador del club, con 160 goles, tras Mundo.
Su juego era una mezcla de técnica y potencia, con una velocidad de arranque tremenda que aprovechaba para superar a su marcador y volear en carrera o cabecear picando ante la línea de meta. Pero su gran ventaja era la inteligencia en desmarcarse y abrir huecos para que se colaran delanteros hábiles como Guillot y Héctor Núñez, así como para birlarle el balón a algún portero. También eran famosos sus lanzamientos de faltas plenos de potencia y colocación. Más de un jugador contrario salió arrugado o en camilla tras tatuarse un balón cañoneado por Waldo.
Con el València CF ganó las dos Copas de Ferias, y su mejor año fue 1967, en que consiguió el Pichichi de la Liga, dejando a 11 goles de diferencia a su inmediato perseguidor, y la Copa del Generalísimo ante el Athletic de Bilbao, en la que marcó goles importantísimos como el que eliminó en cuartos al Madrid en el Bernabeu, y sendos pares de goles a Betis en octavos y Elche en semis, con los que remontamos eliminatorias adversas.
Algunos de sus goles más famosos fueron los 4 que marcó al Barça en Liga la temporada 61/62 (6-2), y el golpe franco que supuso el 4-5 en Sarriá, remontando un 4-1 en una segunda parte primorosa, la temporada 67/68. Una de las mejores remontadas de nuestra historia, en que Waldo colaboró con otro gol. Pasarían 30 años hasta conseguir algo parecido (3-4 en el Camp Nou, remontando en 3-0 en sólo 30 minutos).
Tras algunos sustos, como un accidente de tráfico que estuvo a punto de costarle la vida, y alguna grave lesión, como una rodilla desecha tras una entrada criminal del barcelonista Torres, se le buscaron complementos por las intermitencias en su juego. Para aumentar su rendimiento se le fichó un ariete, en el sentido puro de la palabra, como aquellos medievales para abrir puertas difíciles, que le facilitase la apertura de grietas por las que hacer probar a los porteros las excelencias de su potente chut. Se trataba de Ansola, con quien hizo una muy buena pareja, pero a costa de debilitar la circulación de balón en el centro del campo.
Cuando llegó Di Stefano al club, jubiló a Guillot y Waldo. Necesitaba un equipo guerrero y joven, y el tándem que tantos éxitos nos había dado ya estaba con la luz de reserva. Waldo se fue al Hércules con su hermano Wanderley, que provenía del Málaga, donde jugaron brevemente hasta colgar las botas.
Fotos: www.ciberche.com, www.rincondesconexion.blogspot.com
sábado, septiembre 27, 2008
JUANITO SÁNCHEZDe Juan Ginés Sánchez se decía que era un delantero menudo, aunque nunca discernió si "menudo" era un adjetivo calificativo (pequeño), ponderativo (¡menudo delantero!) o sustantivo (despojos animales). Suplía su falta de altura y fuerza, con su habilidad e inteligencia para leer la jugada y estar en el punto preciso, y con su brega constante entre los defensas para abrir agujeros. Por ello se le comparaba con cierto delantero brasileño que abría todavía más agujeros en las discotecas que en el césped, y se le llamaba "el Romàrio de Aldaia".
Se hizo un nombre goleando en el filial, con los que consiguió un trabajado ascenso a 2ª B en el campo del Premià (yo estaba allí), lo que llevó a apariciones esporádicas posteriormente en los minutos finales con el primer equipo, hasta que marcó dos golazos al Espanyol, equipo que se acuerda todavía mucho de él, porque tuvo una efectividad enorme contra ellos.
Muy joven, tras una cesión al Mallorca, entró en la operación Otero, y jugó 5 años con el Celta, donde se hinchó de marcar goles y consiguió la internacionalidad con la Selección. Famoso fue su debut ante Italia, en que provocó el penalti que dio el empate a España.
Volvió al València como jugador ya hecho, y por bastante más de lo que nos pagaron. Cosa que suele sucedernos a menudo. Cada año tenía una fuerte competencia (Ilie, Angulo, Carew, Mista, Salva), pero al final siempre jugó muchos partidos, aunque era intermitente en su efectividad cara a puerta, lo que no terminó de digerir el respetable mestallero, poco conforme con sequías goleadoras prolongadas.
Vivió la época dorada de las dos Ligas, las dos finales de Champions, la UEFA y las Supercopa de Europa y de España. Marcó goles importantes, como en la Liga 2001-02 contra Sevilla y Osasuna en Mestalla, y los dos al Leeds que nos ayudaron a acudir a la final de Milán de 2001.
Los que lo conocen dicen que es un trozo de pan, muy familiar y poco amigo de ajetreos nocturnos, no como otros... Actualmente se dedica a seguir goleando en los partidos indoor de veteranos, y ha sido el Secretario Técnico salvavidas tras el naufragio de esta temporada. Esperemos que, si continúa en el cargo, fiche muchos jugadores con su combatividad y sus valores en el campo y fuera de él.
Foto: www.ciberche.com
viernes, septiembre 19, 2008
FERNANDO GINERAllá por la aciaga temporada 82-83, Miljan Miljanic tuvo la osadía de llevarse un chaval de 18 años a Moscú convocado contra el Spartak. Mario Kempes le apodó "El chufa", no por sus atributos viriles, sino por su procedencia de Alboraia, de donde traía cubos de horchata para saciar la sed en los entrenamientos. Más tarde le dio unos minutos contra el Salamanca y volvió al Mestalla. Del que salió poco tiempo después para quedarse definitivamente en la primera plantilla.
Vivió los difíciles tiempos del descenso, pero regresó del infierno curtido y bragado (entendiendo que no portaba ropa interior femenina) en el centro de la defensa titular. Era un defensa sólido, contundente, fuerte por alto y por bajo, donde sus tackles dejaban menos hierba que el caballo de Atila. También alternaba en los laterales, sobre todo en la izquierda, donde se recicló finalmente, posición que mantuvo incluso en la Selección.
Bromista impenitente (autor del libro "El fútbol más divertido", donde cuenta las gamberradas que se hicieron mientras estuvo en la plantilla valencianista, casi siempre instigadas por él mismo), se la jugó a todo bicho viviente en el vestuario, desde Españeta hasta el mismísimo Espárrago, pasando por Javier Clemente, y estuvo a punto de causarle un yuyu a Pedja Mijatovic, por el que se acababa de pagar una fortuna. Todo un personaje que trataba de alegrar el clima en la plantilla a base de risoterapia.
Aunque era rudo defensa, también le gustaba tratar el balón con riesgos, adentrándose a veces hasta la cal contraria, y hasta marcaba goles, sobre todo en su jugada habitual de cabeceo al primer palo. Se llevaba casi más tarjetas por retar al árbitro con la mirada, que por sus duras entradas, en ocasiones excesivamente intimidatorias. Célebres eran sus parrafadas con Sisco Camarasa en el césped para despistar al adversario.
En la Selección jugó en 11 ocasiones, siendo significativo el partido en Irlanda con la tripleta valenciana Voro-Camarasa-Giner, con el que conseguimos el pase al Mundial de Estados Unidos. Javier Clemente le jugó una mala pasada, tras ser pieza importante en la clasificación, hasta dejando que se hiciese las fotos publicitarias de la Selección para, finalmente, no llevarlo al Mundial mencionado.
Tras la final copera ante el Depor, se le dio la baja, y recaló en el Sporting de Gijón, donde siguió haciendo de las suyas. Incluso paellas con arroz y agua valenciana. Más tarde volvería a la tierra para jugar tres temporadas con el Hércules, y posteriormente al Levante, donde ejerció de líder en un joven vestuario, consiguiendo inocular el humor en una plantilla acostumbrada a sufrir, consiguiendo un histórico ascenso a 2ª.
Foto: www.ciberche.com
viernes, septiembre 12, 2008
RABAH MADJERLa temporada pasada el Athletic de Bilbao consiguió la victoria en Mestalla, acontecimiento que no sucedía desde hacía 20 años. Pero aquel día la efemérides fue el debut del argelino Rabah Madjer.
Fue fichado como revulsivo a mitad de la temporada del retorno a 1ª. El equipo empezó bien la Liga, pero sufrió una racha negativa que lo sumió en la parte inferior de la tabla . La directiva apostó fuerte por un jugador mediático, y se gastó lo que no tenía, 30 millones de pesetas, pero fue tal la expectación de la afición por su fichaje, que la reacudación del día de su debut financió gran parte de la inversión.
Rabah Madjer era una figura mundial que se había hecho famoso por el gol que tumbó al gigante alemán en el Mundial de España 82, y que obligó a los germanos a pactar un tongo con Austria para no sufrir la humillación de su eliminación. Más tarde se hizo más famoso todavía por el buen fútbol que desplegó en el Oporto, y por el taconazo que marcó al Bayern en la final de la Copa de Europa del 86/87, volviendo de nuevo a tocar la fibra sensible (vulgo, los huevos) a los alemanes. La decisión de su fichaje se tomó tras el partidazo que hizo con su equipo contra el Madrid en su exilio mestallero la temporada 87/88.
Era un jugador de velocidad endiablada, impresionantes cambios de ritmo y gran técnica. El día de la presentación enardeció a la afición con un gol tempranero, aunque terminamos perdiendo 1-2. Jugó 14 partidos de Liga y marcó 4 goles. Pero su rendimiento no cubrió las expectativas, por una lesión ante el Murcia que lo mantuvo fuera de los terrenos de juego un mes, y por los ayunos del Ramadán, que lo dejaron sin fuerzas ni para entrenar.
Cuando acabó su contrato en junio del 88, volvió al Oporto, con el que volvió años después a Mestalla para eliminarnos en un partido de infausto recuerdo, en que un tal Mr. George Smith, árbitro de la contienda, hizo maravillas para impedir nuestra clasificación, a pesar del hat-trick de Emilio Fenoll.
Tras su retirada, Rabah Madjer ejerció funciones técnicas, y llegó a entrenar a la selección de Argelia, donde sigue siendo considerado una gloria nacional comparado al atleta Nourredine Morceli.
Foto: www.ciberche.com
viernes, septiembre 05, 2008
JUAN CARLOSProcedente del Hércules llegó en el verano de 1976 el asturiano Juan Carlos, como fichaje "normal" al lado de los Diarte, Kempes o Carrete. Aunque en tratos con el Barça, Rico Pérez lo vendió al València CF de su amigo Ramos Costa, recibiendo, además de dinero, a los jugadores Sancayetano y Ferrer Díaz.
Aquel verano era un fijo en la selección olímpica de Montreal, pero las cifras que se publicaron de su fichaje desestimaron su pretendida condición de amateur.
Juan Carlos era un mediocampista serio, eficiente, aunque ejecutor de la faena sucia, dotado de buena técnica y con visión para descongestionar el campo y sumarse al ataque.
Durante su etapa valencianista sintió poco calor del público, pues éste pretendía que fuese el sucesor del gran Pepe Claramunt, aunque sus estilos de juego eran muy diferentes.
Tras dos temporadas, la primera con bastantes apariciones, y la segunda con menos confianza del entrenador Marcel Domingo, decidió dejar el club y fichó por el Sevilla, donde jugó 7 temporadas con buen rendimiento. Colgó las botas en el Hércules y volvió a Sevilla, donde hizo carrera como entrenador en el club sevillista desde las categorías inferiores, y utilizado como apagafuegos de urgencia.
Foto: www.ciberche.com
viernes, agosto 29, 2008
POLIManuel Policarpo (Poli) era un menudo centrocampista exento de técnica en buena medida, pero con un pulmón a prueba de bomba. Este cordobés de Puente Genil recaló en el Mestalla, y en el 65 pasó al primer equipo. Sus primeros partidos no fueron muy halagüeños, pues su juego recordaba mucho al protestado Ficha. Pero un partido en Mestalla contra el Sevilla, en que marcó un gol, le hizo ganarse el puesto de titular, donde fue mantenido por Mundo ante las críticas del respetable, que no le perdonaba su poca visión de juego y sus carreras sin sentido.
Se hizo famoso por un marcaje a Bobby Charlton con la Selección A, al que casi no dejó ni respirar, y que sólo pudo deshacerse de él mediante un gol de falta. Su misión era el juego de desgaste y la faena sucia para lucimiento del resto de figuras, como Claramunt, Waldo o Guillot. Pero a veces sorprendía con disparos inesperados, como el que valió el gol 2000 ante el Pontevedra, por el que ganó como premio un traje.
La grada fue asumiendo su juego generoso, y hasta le perdonaba errores como el que costó el gol de Fleitas para el Madrid en la final de Copa del Nou Camp en el 69. Di Stefano lo relegó al banquillo en la temporada de la Liga 70-71, sobre todo por culpa de la gran campaña de Sergio, y la temporada siguiente pasó al Español en el trueque por Lico.
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viernes, agosto 22, 2008
SÁNCHEZ TORRES Corría el año 1985, y el València CF pasaba muchos apuros. Tanto, que tenía la pólvora más mojada que las bragas de una ninfómana. Hasta Francisco Ibáñez en una tira de Mortadelo y Filemón hacía chiste de nuestro ataque: "le tiraré este dardo envenenado, y lo dejará más débil que la delantera del Valencia".
Aquel año causó sensación en la Liga holandesa un muchacho del Twente Enschede emigrado desde Barcelona, que se hartó de meter goles hasta a los molinos. Como nuestras arcas tenían más telarañas que billetes, se le firmó como auténtico fichaje mediático para salir de la mediocridad.
Manuel Sánchez Torres era un extremo derecho con melena quinqui, patillas lolailo y bigote tipo postizo, como el de Bigote Arrocet. Su especialidad eran los centros de rosca. Y correr de un lado a otro haciendo filigranas, pero sin ver puerta. Sin embargo, Di Stefano, en una genialidad suya, comentó que el problema de Sánchez Torres era que Sánchez siempre estaba peleado con Torres. Mucha explosión imaginativa, pero se desbravaba en un plis-plas. Era como un coitus interruptus versión mestallera. En el momento de la verdad se desinflaba.
Aquella temporada no pudo remediar el infausto descenso. Probó nueva temporada en 2ª, pero jugó menos que los Alcañiz y Jon García. Tras el ascenso, fue empaquetado de nuevo con destino Holanda.
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viernes, agosto 15, 2008
ABELARDOCon nombre de mayordomo (existía una viñeta en el TBO que se llamaba "Barón, el gato pardo, y el mayordomo Abelardo", en que un gato travieso metía en todo tipo de líos al incauto mayordomo), estamos ante uno de los porteros que mejor rendimiento dio a nuestro club.
Ángel Abelardo González Bernardo, asturiano de Sotrondio, un pequeño pueblo minero asturiano, vino del Langreo en 1967 como reserva de Pesudo. Una difícil sustitución en Leeds por lesión del portero titular, demostró que aguantaba muy bien la presión ante el enfervorizado supporter. Al poco tiempo el entrenador tenía serias dudas de a quién poner en la portería.
Su mayor cualidad era su instinto para detener penalties. Muchos e importantísimos los que detuvo en su etapa valencianista. Era un portero de baja estatura, pero que se manejaba muy bien por alto, ágil de reflejos, con vuelos impresionantes de palo a palo, y con energía para ordenar a la defensa. Aunque cuando perdía la forma daba sensación de vulnerabilidad.
Empezó a hacerse famoso en la Copa del 67, con un penalty y rebote parados a Paco Gento, bastante culpables de la eliminación del Generalísimo Madrid en cuartos de su Copa. En semifinales paró otro penalty a Romero, del Elche. Y con él en la portería ganamos la Copa de aquel año a los leones bilbaínos, 2-1. Las temporadas siguientes alternó con Pesudo en la portería, pero la llegada de Di Stefano en 1970 le dio la tan deseada continuidad. Y vaya si la aprovechó. Fue el Zamora de la Liga 70/71 (19 goles en 30 partidos) e hizo una temporada excepcional, parando penalties muy importantes. El más conocido, a Martí Filosía en el Camp Nou (0-2). Fue pieza fundamental en la consecución de aquella Liga.
No obstante, no pudo ser internacional más que en los sub-23, porque se confiaba a muerte en un aprendiz de batasuno llamado Iríbar, aquel que decía años después que le salía una urticaria cuando vestía los colores nacionales (urticaria = billetes). La sombra del Chopo llegaba muy lejos.
Las siguientes temporadas Di Stefano se empeñó en alternarlo con Meléndez, un portero muy poco fiable que fue reserva de Iríbar en el Athletic, pero incapaz de blocar un balón ni con Loctite en los guantes. Una inoportuna lesión de difícil recuperación le hizo perder la titularidad, y en un extraño reconocimiento médico se le dio la baja por "pérdida de visión angular" (el informe decía textualmente que su visión no cubría las escuadras, por lo que no podría reaccionar a tiempo ante un balón hacia ellas dirigido).
Lo cierto es que se le dio la baja de una manera poco respetuosa con quien tan buen rendimiento nos dio, y fue a hacerle la competencia a Jesús Castro, el malogrado portero, hermano de Quini, que murió años después ahogado en una playa asturiana.
Actualmente Abelardo vive en València, y entrena a los porteros de la escuela Crack's.
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viernes, agosto 08, 2008
QUIQUELa temporada 84-85, la Secretaría Técnica, acuciada por las telarañas de las arcas del club, se dedicó a buscar valores con potencial por esos campos de España, y se trajo dos jovencitos de la provincia de Madrid: Carlos Arroyo del Alcorcón (que da pie a un sinfín de pareados), y Quique Sánchez (llévele una corona de) Flores del Pegaso, ambos por un millón de pesetas.
Quique, hijo de Carmen Flores (hermana de la Lola de España, la Faraona, de donde le viene el apodo a Quique) y de Isidro, en su día lateral del Real Madrid, vino con 19 años, y rápidamente se hizo un sitio en el equipo. Jugaba por la banda derecha, tanto de interior como de lateral. Era rápido, con buen control y visión de espacios, pero no daba sensación de duro, aunque era difícil de superar en carrera.
Su llegada supuso una entrada de aire fresco, elegancia, excelente técnica, y vivió los momentos más convulsos del valencianismo con su pérdida y recuperación de la categoría de oro, la conversión en sociedad anónima, y la llegada del Tronaor Roig.
El año en 2ª división anotó 9 goles, a pesar de ser defensa, lo que da idea de su fácil llegada. 15 veces internacional, Luis Suárez no lo llevó al Mundial de Italia, porque prefirió la dureza del madridista Chendo al caracoleo del Faraonito.
Tras diez años en el club, quiso ver su deseo de toda la vida, vestir de blanco en el Bernabeu (para ello tenía que jugar en el equipo de allí, claro), y tuvo sus más y sus menos con la directiva de entonces, con gol dedicado incluido en su último partido en Mestalla, a un señor de pelo blanco, puro en ristre y excelente vendedor de humo.
En Madrid jugó todos los partidos y ganó la Liga. A la tercera temporada, un tal Capello lo relegó al banquillo (quizá le viene de ahí su italianitis) y se fue a sentir en su pescuezo el frío aire del Moncayo en Zaragoza (para prepararlo al contacto de la fría katana), donde pasó prácticamente la temporada en blanco (como a él le gustaba) por una grave lesión.
Tras colgar las botas, se dedicó a les carxofes mediáticas, donde demostró su buen criterio futbolístico, y más tarde se dedicó a entrenar, donde consiguió excelentes resultados con el Getafe, y dos notables temporadas en el Valencia CF, rozando los objetivos, aunque su crédito fue agotándose progresivamente, al igual que la frescura del fútbol de su equipo.
Su pase a mejor vida (lo dijo él mismo) le vino que ni pintado, porque la misma semana la masa quiquista pudo velar a su difunto corpore in sepulto. Su cabeza debe colgar de alguna sala de estar de Turis, en compañía de ilustres y de venados (venados con cuernos, no venaos dominicanos). A partir de ahora puede ganarse la vida haciendo el remake de Sleepy Hollow o de Luis XVI tras probar la solerina (variante ladrillera del amigo Guillot).
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viernes, agosto 01, 2008
ANASTASIO JARA En el último Matusalén se habló de Jara, Kurt Jara. Pero no fue el único Jara que jugó en nuestro club. Y, paradójicamente, en la misma posición, extremo izquierdo.
Vicente Anastasio Jara venía del Córdoba, club en el que recaló procedente de su Paraguay natal, y en el que destacó hasta el punto de debutar con la selección española (ya empezaba el camelo de los oriundos), haciendo pareja en el ataque zurdo con el valencianista Paquito.
Era un extremo menudo, con cara de Séneca, pero que parecía sentar más cátedra que defensas. Poco amigo del caracoleo, lo suyo era el disparo rápido y seco a barraca. De movilidad reducida, lo suyo no era levantar pasiones. Más bien levantaba al técnico de turno del asiento por su poca sangre y sus evasiones mentales durante los partidos.
Fue famoso por su rendimiento copero, competición en la que ofreció buen rendimiento, y anotó en dos finales (Bilbao 67 y Madrid 70). En el resto de competiciones, apareció a intermitencias, como los so-cabrones de Bellvitge.
Lo de Anastasio Jara fue una lanzadera Córdoba-Valencia. Dada su poca continuidad en el equipo titular, fue recomprado por el Córdoba, pero el club blanquiverde no pudo pagar parte del traspaso, y volvió de nuevo a Valencia, justo para ser alineado el partido de la final del Camp Nou contra el Madrid, y marcar de penalti. De poco sirvió, porque, si las matemáticas no fallan, con un gol a favor y tres en contra, pierdes el partido.
La Liga del campeonato 70/71 apenas jugó, por lo que se planteó aprovechar la oferta del autobús a Córdoba. Pero el conductor se extravió, y lo dejó en Sabadell, y como no conocía el camino de vuelta, ya no regresó. Los textiles de Sabadell pagaban mejor que los viticultores cordobeses, y nosotros, tan contentos.
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viernes, julio 25, 2008
KURT JARACuando se abrieron las fronteras en 1973, tras el fichaje de Salif Keita, llegó del Swarowski Tirol el austríaco Kurt Jara, extremo izquierdo titular con su selección.
Era alto y con más hueso que músculo, rubio de larga melena y con patillas a lo Curro Jiménez. Fue fichado por la más que probable salida de Oscar Rubén Valdez, que andaba negociando su fichaje con el FC Barcelona. Pero finalmente Valdez no llegó a un acuerdo con el Barça, y el València CF se encontró con dos grandes extremos izquierdos en la plantilla, a lo que el bueno de Kurt ofreció resolver su contrato para evitar polémicas, pero se le encontró una nueva posición de interior izquierdo, pudiendo jugar los dos a la vez.
Era rápido, sin florituras, directo y con buen chut, pero no tenía carácter para echarse el equipo a su espalda, y más cuando las cosas no iban muy bien en el entorno (disputas entre Di Stefano y la prensa).
Como partido más destacado, el que hizo la temporada 74/75 en el Bernabeu, a cuya defensa le hizo un siete siempre que se lo propuso, pero este juego eléctrico lo demostró sólo con cuentagotas las dos campañas que jugó.
Al final de esta temporada, Ros Casares fichó al más mediático Johnny Rep, de la Naranja Mecánica (selección holandesa), por lo que sobraba un extranjero en la plantilla. El club buscó comprador por Centroeuropa, recalando finalmente en el Düisburg alemán.
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