viernes, agosto 29, 2008

Versos katánicos 4: El tope salarial


Este verano se ha puesto en entredicho el supuesto tope salarial que marcaba el máximo al que se podía llegar en el club. Los cantos de sirena por nuestras principales figuras han obligado a retenerlos a cambio de superar ese listón infranqueable desde hace años:

Un nuevo mito valencianista ha caído,
Pasar del tope salarial era prohibido,
Muchos jugadores negaron su fichaje,
Con tope impuesto, imposible abordaje.

Con objeto del efecto dominó evitar,
Y cuadrarse demandantes a lo militar,
El club dijo de 1,8 millones no se pasa,
Y quien quiera más, le den carabassa.

Los dirigentes de entonces, muy juiciosos,
Pusieron coto a representantes babosos,
Quien no esté contento con el sueldo,
A pastar a la Concha y el Monte Igueldo.

Mientras esta norma fue respetada,
Nadie pidió cantidad desorbitada,
Anteponer los colores era tendencia,
Anteponer los billetes, intransigencia.

Pero hete aquí que el corsé estreñía,
Si no subimos el tope con valentía,
Si Villa y Silva se van a los grandes,
La afición nos rebana pescuezos y glandes.

El miedo a la huída de las figuras,
A pesar de las financieras apreturas,
Causó en la directiva estreñimiento,
Y el tope salarial, a tomar por viento.