domingo, junio 22, 2008

FIN DE TEMPORADA


Este fin de semana ha terminado la temporada tenística en mi club, el CTC Reixac. Si tuviese que definirlo con una palabra, ésta sería, como mi año en general, errático. Claramente, de más a menos.

Cuando terminó la temporada pasada, estaba empezando a iniciar mi retorno tras una larga lesión de codo, que me mantuvo cuatro meses sin poder hacer nada de tenis. Empecé a fijarme objetivos para esta temporada, y la verdad es que tenía muchas ganas. Me tracé una meta muy ambiciosa: llegar lo más lejos posible en el Torneo Social del club. Y lo hice, cuando vi la final de este torneo el año pasado, en un entorno idílico. A las 5 de la tarde de un domingo de finales de junio, en la pista 6, de green-set. Me dije que si empezaba a hacer una preparación adecuada, podría intentar estar en esa final. Y comencé una preparación más física que técnica, para aguantar mejor los partidos largos y evitar más lesiones.

Mis inicios tras el verano fueron muy prometedores. En el Torneo Tardor del club, gané en un gran partido a un chaval que es más sólido que yo, y me coloqué en cuartos con cuatro partidos ganados, en que las sensaciones fueron, en general, buenas. Y animado, porque veía que poco a poco iba cogiendo ritmo, que buena falta me haría en las rondas finales. Una inoportuna e inesperada lesión de gemelo me retiró del torneo, y me cortó en seco la preparación, pues en vez de las tres semanas habituales para esta lesión, se dilató hasta dos meses por una recaída.

Cundió en mí el desánimo, y más porque evitó que jugase otro torneo, el Masters, que jugaban los ocho mejores de cada categoría, y en el que podría haber dado guerra, aunque era improbable que venciese. Y para el torneo de Veteranos me apunté sin coger la forma. Incluso jugué el primer partido días antes de tener el alta. En este torneo nunca llegué a coger ritmo, a pesar de que jugué dos partidos agónicos, que sólo pude sacar adelante cuando la mierda me llegaba al cuello. Pero las sensaciones no eran buenas, y una incidencia tan nimia como romper cordaje en el precalentamiento, me descentró de tal manera que no pude dominar con mis mejores golpes en el partido decisivo para pasar a semifinales. El partido siguiente, ante uno de los dos grandes favoritos fue más de lo mismo. Un quiero y no puedo ante un jugador que llega a todo, cubre los huecos a la perfección, y juega la pelota que tiene que jugar en cada momento. Si no estás con la mente clara, lo más probable es no ganar un partido de estas características, como así sucedió.

Con la mira puesta en el Torneo Social de mayo-junio, y relajando mi disciplina de estiramientos y carrera de fondo, seguí con el compromiso del torneo interclubes de la comarca (Penya Arlequinada), donde empecé a entrar un poco más, aunque me costaba mantener la concentración todo el partido. Llegué cuando nos tocaba jugar contra los mejores clubes del campeonato, y perdí más partidos que gané.

El Torneo Social se presentaba muy complicado. En el grupo éramos 7, y tres de ellos eran inalcanzables. Pasar a semifinales no es que fuera muy difícil, es que era imposible. Aun habiéndose retirado uno de los tres favoritos, mis opciones eran ganar como máximo tres partidos; en dos de ellos tenía que jugar muy muy bien, y en el otro, bastante bien.

Al final, una sola victoria en el partido inaugural, en que me noté aceptablemente bien de sensaciones, y remonté un segundo set anotándome cinco juegos seguidos. El resto de partidos tuve un bajón físico y mental impresionante, y en los dos partidos ganables eché en falta esa mano negra que me ayuda a sacar mis mejores golpes. Estuve falto de ideas, y muy confuso. En los momentos cruciales me faltó serenidad, y mi tenis fue muy previsible en casi todos los partidos. Además, las molestias de hombro y lumbares no me dejaron sentirme a gusto en la pista.
En los dobles del Torneo Social, en el que no participaba desde hacía cuatro años, mi compañero Ángel me propuso hacer pareja. Inicialmente le dije que no, porque sabía que me perjudicaría para mantener la forma de cara al individual, pero finalmente acepté, porque juego muy a gusto con su saque. De las ocho parejas, nuestras posibilidades estaban entre el primero y el sexto. Ganar era complicado, pero si teníamos en los partidos claves un buen día con el saque y precisión con nuestros mejores golpes, a pesar de que en la red no somos los mejores del club, pero no defendemos bien, podíamos llegar muy lejos.

El torneo ha sido irregular. Hemos ganado cuatro partidos, perdimos contra los ganadores metiéndoles el miedo en el cuerpo en el primer set, contra los segundos, en un gran partido que sólo se resolvió al final, tras una lucha titánica de casi tres horas, y acabamos el torneo con un partido desastroso contra los terceros en que llegamos Ángel y yo con problemas físicos y faltos de descanso. Al final, cuartos, pero con la sensación de que podríamos haber quedado mucho mejor.

El colofón a esta temporada es que llego tocado. Aunque mi objetivo primero en este Torneo Social era no lesionarme, lo he cumplido, pero me ha faltado poco para lesionarme hombro, lumbar, espalda y rodilla. Porque no puedo aguantar el mismo ritmo todo el año. Y tengo dos meses para plantearme si volveré a jugar más competición, o cambio de tipo de pista (en mi club juego en tenis-quick, quizá sería conveniente hacerlo en pista más blanda). Lo que no puede ser es que ahora tenga la espalda muy tocada, y a pesar del esfuerzo no haya conseguido nada. Demasiado desgaste para tan poco resultado. Aunque lo más importante es que no me he sentido bien en todo el campeonato.

Siento no dejaros fotos de la entrega de premios, pero la dirección deportiva del club ha considerado conveniente entregar copa sólo a los dos primeros, contraviniendo la costumbre de este torneo. Quizá había que reducir gastos para pintar esas pistas que estaban sin tocar desde hace más de 10 años. En definitiva, un club que se pierde en la falta de detalles...

2 comentarios:

  1. En resumen, que este año la xicona no te ha regalado otro consolador gigante... :P:P:P

    Little

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  2. Al susodicho consolador le daría un destino más adecuado a su función original...

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